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La montaña es el lugar del encuentro del cielo y la tierra, posee la capacidad de recordar la insignificancia del ser humano en la naturaleza, por todo ello fue elegida por los dioses como su morada. La montaña es el lugar desde donde los Inmortales chinos se elevan al cielo, donde los Emperadores chinos realizaban sus sacrificios, lugar de encuentro con la divinidad…. La montaña es el centro, lugar espiritual, también representa las nociones de estabilidad, inmutabilidad e incluso de pureza. Los taoístas hablan de las dificultades y los peligros que se pueden encontrar aquellos que ascienden a la cumbre sin estar iniciados en métodos espirituales.

En todas las culturas existe una montaña como morada de las divinidades. En China la montaña axial más conocida es el K´uen-luen o Kunlun (崑崙山)

La cordillera montañosa Kunlun, es conocida como Montaña del Mar del Oeste, está situada en la región del Asia Central, se extiende a lo largo de 3000 km. Era conocida en la mitología china por ser “la montaña del centro del mundo” sobre la cual gira el Sol y la Luna, y además morada de los Inmortales. También considerada como el paraíso taoísta, donde nacieron los primeros humanos sobre la Tierra.

Estas montañas son el hogar de Hsi Wang Mu, La Reina Madre del Oeste, quien habitaba en un palacio de jade en cuyo centro crecía el Melocotonero de la Inmortalidad, y guardaba la fuente de la vida y la juventud, destinado únicamente a los iniciaciados en los misterios del Dao. En los Cuentos del rey Mu, escritos en la época de los Reinos Combatientes (475-221 a.C.) se cuenta que el rey Mu (1001-947 a. C.) de la dinastía Zhou fue el primero en visitar estas montañas, descubriendo allí el Palacio de Jade de Huangdi, el mítico Emperador Amarillo.

En la alquimia interna, las montañas Kunlun son al mismo tiempo una región secreta del interior del cuerpo humano, coincidiendo con los tres Dantian: Xia Dantian (nivel Tierra / energía Jing), Zhong Dantian (nivel Humano / Qi) y Shang Dantian (nivel Cielo / Shen), sobre todo con nuestra mente, nuestro cerebro, como una cámara parecida a una gruta o caverna, lugar donde los monjes taoístas iban a meditar para alcanzar una comunicación con lo divino. Esto queda patente en el Nei Jing Tu, donde las montañas y la cavernas se encuentran en la cabeza de la propia figura, junto a frases que le coronan como “Iluminación”, “Reino de los Sabios” y “Longevidad”.

Para alcanzar nuestro Kunlun interno es indispensable el trabajo de la meditación y de la respiración embrionaria que trabajan como una alquimia interna permitiéndonos acceder a estas regiones secretas de nuestro interior. La fuente del rejuvenecimiento y la longevidad, es decir, la tan buscada inmortalidad, depende de esta experiencia y nuestra búsqueda interior, a través de un regressus ad uterum, es decir, una regresión a nuestro estado embrionario a través del trabajo de la meditación y la respiración. Algo que el antiguo alquimista buscaba desesperadamente en su horno.